¿Quién soy?

Cuando era pequeña y escuchaba música soñaba. Volaba alto, más allá de la realidad que me rodeaba, tocaba el cielo. En casa había música constantemente y yo me refugiaba en ese mundo maravilloso. El sonido me transportaba a lugares que de alguna manera ya conocía. Los ritmos orgánicos de la música movían mi cuerpo y las emociones me frotaban la piel.

La música y el movimiento han formado parte siempre de mi vida. Con la música en mis manos y con la certeza de que es capaz de transformar el ser humano, he ido haciendo camino como pianista, compositora, musicoterapeuta, profesora de música y del movimiento corporal consciente.

Paralelamente he indagado otras artes como la pintura y el dibujo, la poesía y la fotografía.

Amante de la Naturaleza, origen de todo lo que somos, entrelazando lo físico con lo espiritual, no me queda ninguna duda de que la música es divina y, que nosotros somos meros transmisores de esta divinidad infinita.